Flipped classroom y blended learning-Alba Riquelme Llamas
Reflexión sobre la flipped
classroom y el blended learning
Alba Riquelme Llamas
La
flipped classroom y el blended learning son metodologías que
dejan de lado el modelo pedagógico tradicional y abogan por la inserción de las
TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), ya sea fuera o dentro
del aula.
En
primer lugar, el blended learning se definió como “el uso mezclado de
entornos presenciales y no presenciales” (Bartolomé, 2004, citado en Bartolomé
Pina, et al., 2018: 35). Sin embargo, Bartolomé Pina expone que “ha
evolucionado hacia diseños pedagógicos en los que se precisa el tipo de
actividades y la relación entre ambos entornos, por ejemplo, el flipped
classroom” (2018: 35). De esta manera, el blended learning tiene
como objetivo aunar lo mejor de la enseñanza presencial y a distancia para lograr
un aprendizaje más eficiente.
En
segundo lugar, la flipped classroom o clase invertida es una metodología
de aprendizaje mixto, puesto que se combina la presencialidad en el aula con
tareas que se realizan a distancia, normalmente fuera del aula, en casa. Como
ya se ha mencionado, este enfoque deja de lado la metodología tradicional en
tanto que no se centra en la memorización de conocimientos, sino en la
comprensión de estos:
en
lugar de recibir una lección magistral y luego trabajar fuera del aula en
alguna tarea sobre el contenido abordado en la sesión de clase, los estudiantes
ven vídeos, leen materiales y realizan actividades sencillas sobre el tema con
antelación a la sesión de clase. Luego, durante la sesión presencial,
participan en actividades orientadas a dar retroalimentación, resolver
problemas, debatir y compartir ideas. Ello permite al equipo docente trabajar
con los estudiantes en el aula sobre lo que tradicionalmente se consideraban
deberes. (Escrig-Tena et al., 2023: 38).
De
esta forma, los estudiantes son la parte central del proceso, ya que “debe[n]
construir su propio conocimiento tratando de dar sentido a la nueva información
en términos de lo que ya saben […]” (Escrig Tena et al., 2023: 38).
Con
respecto a la aplicación del enfoque flipped classroom en el aula, me
interesaría reflexionar acerca de su implantación en Secundaria (12-18 años).
Esta etapa es algo complicada porque los alumnos experimentan diversos cambios
emocionales y todavía están tratando de descubrir su lugar en el mundo, con lo
cual, las TIC pueden ser una buena forma de promover su participación en el
aula y de que aprendan de un modo distinto. Mientras que una clase teórica
tradicional puede desmotivar en cierto modo a los alumnos, la visualización de
vídeos o documentales interactivos puede ser interesante para la comprensión y
la asimilación de la información. Asimismo, considero que este enfoque metodológico
requiere una preparación previa bastante rigurosa, pues cada profesor o
profesora deberá organizar y escoger con precisión los materiales para sus
alumnos, adaptándose a las necesidades mayoritarias que presente cada clase:
Así, no se trata de crear o proporcionar vídeos en línea o cursos
en línea que sustituyan al profesorado y con los que los estudiantes trabajen
básicamente con sus ordenadores de forma aislada y no planificada en su proceso
de aprendizaje; tampoco es necesario poseer un nivel avanzado de conocimientos
tecnológicos. De nuevo, conocer que la adopción de la flipped classroom entraña
una cuidadosa preparación y planificación de las actividades presenciales y no
presenciales por parte del profesor, así como una intensa labor de comunicación
con los alumnos sobre qué se espera de ellos y cómo se va a desarrollar la
experiencia docente, resultan cruciales para avanzar en su correcta
implantación. (Escrig Tena et al., 2023: 40).
En
suma, tanto el blended learning como la flipped classroom son diseños
pedagógicos de aprendizaje que han surgido como resultado del auge de las
nuevas tecnologías. Ambas metodologías tienen como objetivo innovar e insertar
las TIC en el ámbito académico, no solo para mejorar la enseñanza en el aula,
sino para conectar mejor con los alumnos e incentivarlos a la hora participar
en las clases.
Bibliografía
BARTOLOMÉ PINA, A. et al. (2018). “Blended
learning: panorama y perspectivas”. RIED: revista iberoamericana de
educación a distancia, 21(1), pp. 33-56. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6296104&orden=0&info=link
[Consulta: 25-03-2024]
ESCRIG TENA, A. B. et al. (2023). “Evaluación
de una experiencia de flipped classroom”. Revista Tecnología, Ciencia
y Educación, (24), pp. 33-77. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8731218&orden=0&info=link
[Consulta: 24-03-2024]
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