Flipped classroom y bleanded learning - Víctor Romero Marcos
REFLEXIÓN SOBRE EL FLIPPED CLASSROOM Y EL BLEANDED LEARNING
Trabajo realizado por Víctor Romero Marcos
Como
bien sabemos, el flipped classroom o “clase invertida” es un método
educativo que se basa en invertir los procesos educativos tradicionales, haciendo
prevalecer el trabajo práctico sobre el teórico. Dicho de otro modo, esta
propuesta trata de innovar en el modelo educativo, promoviendo un sistema en el
que los alumnos aprendan trabajando con ejercicios, en lugar de memorizando
hojas y hojas de teoría.
Esta
propuesta también destaca por realizar a la inversa las tareas de aprendizaje,
puesto que serían los alumnos los que se trabajaran y prepararan por su cuenta
el temario, es decir, en su casa o fuera de la escuela. Mientras que, una vez que
los alumnos han estudiado los contenidos temáticos por su cuenta, en el aula se
dedica el tiempo de clase a la realización de ejercicios y demás ejercicios
prácticos con la correspondiente tutela del maestro. Por tanto, observamos un
método bastante autónomo y rompedor de aprendizaje. Autónomo en tanto que los
alumnos serán los encargados de proporcionarse una buena base teórica, y
rompedor al alejarse de toda la tradición docente en la que el maestro impartía
su cátedra y los alumnos atendían. Además, la figura del maestro, el cual es
considerado como una pieza de la clase, pasará a un segundo plano, ya que no se
encargará de enseñar a los alumnos, más bien, los guiará mientras ellos trabajan.
Ahora
que sabemos en qué se basa este modelo pedagógico, surgen muchas preguntas
acerca de este: ¿es realmente útil?, ¿lo aplicarías a tu clase?, ¿se puede
aplicar a día de hoy?, …
Esta
revolucionaria metodología docente, si se consiguiera aplicar tal cual se explica
en su teoría, sería realmente útil. El hecho de poder dedicar todo el tiempo de
clase a la realización de ejercicios prácticos resultaría de gran ayuda para
hacer que los alumnos asimilaran mejor los contenidos y que, realmente,
aprendieran. De este modo, considero que los alumnos retendrían los
conocimientos adquiridos durante el curso y no los olvidarían al terminar el
mismo.
Especialmente,
me interesa la parte en la que se dedica todo el tiempo a la realización de ejercicios.
Todos los que hemos pasado por un pupitre sabemos lo aburrida que puede llegar
a ser una clase teórica de una asignatura que no nos interesa. Por ello, si
tuviera que tomar alguna de las partes de esta metodología, sería la gran
cantidad de tiempo de práctica en el aula.
Sin
embargo, en estos momentos, creo que sería imposible que tuviese éxito. Si se
aplicara, haciendo que los alumnos trabajen y estudien la teoría para después
hacer ejercicios en clase, no creo que tuviese los resultados esperados. En la
sociedad actual, los jóvenes, cada vez más, tienen menos ganas de estudiar y,
por tanto, dedican menos tiempo de estudio fuera del aula. Sí, es cierto que se necesaria una reforma del
sistema educativo, pero este modelo no
es el más apto para ello.
Por
otro lado, encontramos otra metodología docente, como es el blended learing.
Este tipo de enseñanza es una mezcla entre las clases presenciales y las clases
telemáticas. Su esencia reside en que trata de unir en un mismo modelo
educativo los mejores aspectos de ambos modelos para proporcionar una enseñanza
más efectiva.
A
pesar de ser una propuesta interesante, pues aúna las ventajas de la educación
presencial con los beneficios de las nuevas tecnologías, no considero que se pueda
aplicar todavía a nuestro sistema educativo. Es cierto que cada vez, y a más
temprana edad, los jóvenes conocen más herramientas tecnológicas y se
desenvuelven mejor con los dispositivos electrónicos. Sin embargo, esto podría provocar
que los alumnos dejaran de prestar atención por la tentación de entrar en otras
páginas que no fueran de carácter educativo, o que algunos alumnos presentaran
dificultados para dominar estas nuevas tecnologías.
En
resumen, no aplicaría estos modelos educativos a mis clases. En primer lugar,
por mi opinión personal, ya que soy un poco “clásico” y me gusta la clase
magistral, la interacción con el alumno y el trabajo en el aula con la pizarra,
el papel y el bolígrafo. En segundo, siendo realistas, no creo que la sociedad
esté preparada para dar una responsabilidad tan grande a los alumnos, como es
que estudien por su cuenta, o que dominen herramientas tecnológicas a temprana
edad. Por ello, considero que estas dos propuestas no son aplicables. A pesar
de ello, no negaré la utilidad de algunos de sus aspectos, como la mayor carga
práctica junto al profesor o la inserción de nuevas tecnologías.
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